Seguro que quieres Emigrar?

En estos días que nos ha tocado vivir parece que emigrar se ha vuelto una actividad que más que ser una necesidad económica se ha convertido culturalmente en una necesidad social a la que todo el mundo parece empujar a jóvenes y no tan jóvenes con grandes promesas de progreso, riqueza, estatus social, reconocimiento de experiencias a la vuelta y como no, ser emprendedor por encima de todo.

En el pasado los países de acogida lo hacían porque estaban en crecimiento, y veían al español emigrante como una mano de obra barata y poco cualificada que les caía del cielo a precios de saldo.

El español emigrante de entonces tenía una voluntad de acero, y una familia a la que tenía que alimentar a distancia, a la que solo podía escribirles cartas, que tardaban en llegar semanas, y a las que siempre acompañaban fotos e incluso dinero para ir tirando.

El estado casi pasando vergüenza reconocía que algunos ciudadanos salían del país, y que eran parte fundamental de la economía de muchas familias y del país.

En esos tiempos España no era parte de la comunidad europea, y la figura del español emigrado era comprendida como camarero, pastor, cocinero, y casi cualquier profesión del campo, el emigrante se mimetizaba en la sociedad, se adaptaba, e incluso formaba familias fuera a las que en la medida de lo posible las adoctrinaba para que no perdiesen ni el idioma ni la cultura y costumbres, y a ser posible, que volviesen como fuera a su país de origen. Este ha sido la historia de nuestro país durante muchos años.

Ahora, y ya desde la Universidad por no mencionar desde el Instituto o colegios, se fomentan los idiomas, las becas fuera de España, y los intercambios, el joven español medio es el mejor preparado académica y culturalmente de todos los tiempos, o al menos eso nos cuentan.

En estos tiempos en los que nos ha tocado vivir, cualquiera o casi cualquiera manda a su hijo a la Universidad, están al alcance económico de casi cualquier familia, así que todo el que quiere lo hace, y cuando termina ese grado de cuatro años, el chaval empieza a buscar trabajo para encontrarse ofertas de empleo que no existen, condiciones laborales que no es que le impidan emanciparse del núcleo familiar, sino que le impiden acometer la básica necesidad de alimentarse al menos tres veces al día de una manera casera y básica.

Un Universitario que se precie con un grado y con idiomas puede tener la oportunidad de trabajar casi como haciéndole un favor a una empresa por unos 300 a 350 euros mensuales, que hablando en plata es lo que cobraba su padre cuando salió de la misma Universidad hace tan solo treinta años.

Con un índice de paro cercano al veinte por ciento, y rayando el cincuenta si eres menor de treinta años, no parece que la ecuación esfuerzo y título igual a un buen trabajo sea de aplicación, al menos en nuestro país. El estado no da para más, no puede ayudar más, el dinero no le llega, así que solo falta que incentivemos a que estos graduados, personal con experiencia, y todo aquel que pueda que abandone el barco y que se dirija a puertos más o menos cercanos donde la ecuación siga al menos vigente.

Al igual que en décadas pasadas el gobierno español pidió un millón de emigrantes, ahora casi pide, a la fuerza, que se vayan un millón de españoles, para así entre el efectivo que manden en remesas , lo que gasten en verano, incluso comprando propiedades o haciendo inversiones,  pueden arreglar  el país.

Pero no olvidemos hablar de Dubai, es puerto de acogida donde la ecuación sigue vigente?, la realidad es que la ecuación de este país es diferente a la de otros países y como tal hay que documentarse y mucho de las circunstancias en las que este país contrata, protege, regula y hasta cierto punto cuida o no tanto a la clase trabajadora.

Lo primero que hay que aclarar y mucho es que este país no es como otro cualquiera, ningún emigrante jamás lograra la nacionalidad, ni una pensión.

El paro simplemente no existe, porque aquí solo pueden residir aquellos que trabajen, los que no, se tienen que marchar. El paro solo existe en la población local.

A la hora de buscar trabajo, lo que este país necesita es mano de obra cualificada, con experiencia, e idiomas a un alto nivel.

En principio esta ecuación parece que beneficia a los españoles, pero es aquí donde entra la primera aclaración.

Este país puede contratar a cualquiera, de cualquier nacionalidad con el mismo esfuerzo migratorio y de contrato. Y aquí es donde empieza la dificultad, si queremos contratar a un obrero de la construcción me lo puedo traer de Cartagena, de Etiopia, del Nepal o de Pakistán, por lo tanto la ley de la oferta y la demanda impone sueldos muy bajos para un numero alto de profesiones.

La ecuación solo es válida para personas con estudios o experiencia probadas, listas para ejecutar su trabajo y dar ejemplo o supervisar a otros, siempre y cuando el salario se amolde a las leyes del mercado, puedo contratar un profesor Irlandés, Australiano o Español.

Como puedes observar la ecuación que en principio parecía simple, se complica por momentos, y es hora de hacer las reflexiones oportunas antes de tomar una decisión:

1.- Cual es el salario mínimo por el que estoy dispuesto a dejar atrás, familia, amigos, cultura, costumbres, idioma.

2.- Cual es el nivel de vida que estoy dispuesto a tener para calcular mi remuneración.

3.- Cual es la oportunidad laboral, en términos de promoción, cambio de sector, y progresión que quiero.

4.- Cuando vuelva, de que me habrá servido el esfuerzo, cual es la valoración que se hace, actualmente de la experiencia que estoy a punto de emprender.

5.- Me voy para volver a corto plazo, de tres a cinco años, o me voy para volver a largo plazo?

6.- Que impacto laboral, dependiendo de mi edad tiene que tome ahora esta decisión?. Podre rectificar, volver a encontrar trabajo si me equivoco?

7.- Cual es el coste de la vida, y que validez tiene el sueldo que me ofrecen, en relación al precio de la vivienda, coche, cesta de la compra y demás gastos. A considerar, seguro médico, transporte, periodo de prueba, periodo de preaviso en caso de cese, etc.

La lista de preguntas es larga, y puede complicarse mucho más, o simplificarse mucho más, a la gran mayoría, se les simplifica por la necesidad de trabajar, adaptarse y cargar con lo que sea.

A otros en cambio la lista de preguntas se le hará interminable.

No hay una respuesta buena ni mala, todas las repuestas son tuyas y dependen de cada uno, como siempre serás dueño de tu destino, y solo será responsabilidad tuya el tomar la dura decisión.

Un consejo, muy importante, infórmate bien, de varias fuentes, contrasta los resultados siempre, y sobre todo intenta encontrar a alguien que haya andado un camino similar al tuyo recientemente, no hagas caso ni de libros, ni de documentales de cine, habla cara a cara si es posible, con aquellos que ya subieron al Himalaya, para saber lo duro que es.

Nadie como alguien que ha subido a una montaña para contarte lo que realmente hay que hacer, no le preguntes a los que fueron de turista, y se trajeron las postales.

Suerte, y aquí estaremos para ayudar en la medida de lo posible.