Duro,pero no Imposible

Mi aventura en Dubai comenzó de manera un poco diferente al resto: yo tenía un excelente trabajo en Galicia que me facilitaba un salario muy superior a la media, me permitía viajar y ahorrar la mayoría de mi salario pero que me estaba dejando –literalmente- ulceras gástricas y un nivel de estrés demencial. Y entonces os preguntaréis ¿Cómo y qué fue lo que te llevo a Dubai? Simple, necesitaba desesperadamente un nuevo trabajo que me permitiera seguir viajando, pero esta vez sin tanto estrés. Decidí estudiar para TCP -azafata de vuelo- en Barcelona y unos días después de terminar dicho curso apliqué para una linea aérea en Emiratos y voila! en menos de un mes ya estaba dejando mi querida España, con 2 kilos de Cola-cao en la maleta, mi Terras Gaudas y con las alas puestas para dejarme sorprender por maravillosas culturas.

En lo que no caí en cuenta es en lo duro del trabajo y en el lado nada glamoroso que nadie te cuenta: dormir y despertar sin saber en qué país te encuentras, vivir eternamente con jetlag y enfermándome constantemente por los drásticos cambios de climas/países/comida/etc. Además de que la empresa demanda, y mucho, de sus trabajadores. Se permiten pocos fallos y es palpable la sensación de ser fácilmente reemplazable.

Dubai puede llegar a ser una ciudad muy solitaria, es difícil –aunque no imposible- entablar relaciones duraderas de todo tipo ya que, como la estadística lo dice, el 60% de los llamados expats, o inmigrantes, vivirán una media de solo 3 años en Emiratos. Hubo muchas veces que me pregunté ¿pero qué ostias hago aquí? La nostalgia, o morriña, como decimos en Galicia, me sigue invadiendo de vez en cuando: como España no hay dos y nunca la habrá. Extraño demasiadas cosas.

La aventura inicial de vivir aquí un año se ha convertido en siete. Actualmente estoy casada con un chico francés que conocí en la aerolínea, tenemos un precioso bebe de 1 año y tengo una pequeña empresa de cuidados estéticos. ¿Qué si volvería a venir? ¡Sin dudarlo! ¿Qué cambiaría si pudiera regresar el tiempo? Antes de decidir venirme me informaría más y mejor sobre los derechos de los trabajadores, así como las condiciones laborales que se me ofrecen, leería más sobre la cultura, perfeccionaría mi inglés y escucharía los consejos de aquellos de sabiamente dicen que “No todo lo que brilla es oro”.  Aquí se viene a currar, y mucho.

Carla Sarabia de Poncin.